El egoísmo a largo plazo,
el egotismo sin saber qué miras,
las luces del tren a cielo raso,
los ojos llorosos, la vista perdida.
No ver más que lluvia, la barba crecida,
tu sino inmenso, inmerso en la ira
del necio llover, otoño presente
que hace pequeño al antes ingente.
De telas bobina compuesta la vida,
de trueques, de honores, favores, que riman,
que acaso nos duelan, acaso fascinan,
que acaso arrumbando con “depre” depriman.
De tizas colores, y aguas que animan
a un desierto del Gobi en el alma genuina,
tras ver luengas jornadas de yermas sequías
el agua que llega, que llega tardía.
Y así pasan horas, y así pasan días,
mirando llover el agua en mi vida,
y así te lo cuento al tiempo que, mira,
escampa y el viento da frío al clima.
Excepcional poema, gracias por compartirlo!
ResponderEliminarMuy bien el poema, sigue escribiendo, que escribes bonito, y espresasdo tus sentimientos
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