Viendo la tele yo estaba,
las noticias de un tal día
próximo ya a las fechas
de las compras de las Pascuas.
Entre las que se emitían
en esta época de variedad las había:
más o menos religiosas,
o de verdad curiosas.
De improviso llegó una
con una rara palabra,
una más para anotar,
la oniomanía que quiero explicar.
Si ya de por sí somos adictos
a las tecnologías, teléfonos, demás,
el bombardeo publicitario arriesga
de razonar lo cuánto que comprar la capacidad.
Si este caso se da en una dada persona,
y lo que gasta no controla, no gestiona,
ni para qué lo hace, y recurre a endeudarse,
la adicción es machacona, un problema, no una broma.
Que qué podemos hacer los usuarios de los medios
en nuestras manos llevando o acudiendo a las de otros,
no dejándonos llevar por las redes,
calibrando nuestros papeles,
pidiendo ayuda si hace falta,
desintoxicación digital igual a salud mental,
ver qué nos vale más, si estar bien o estar mal.
“La felicidad reside en la virtud”,
dejó dicho hace mucho Aristóteles;
qué frase más elocuente la de este filósofo,
pero, no obstante, la olvidamos frecuentemente.
sábado, 29 de noviembre de 2025
ONIOMANÍA
viernes, 21 de noviembre de 2025
I.E.S. CONSABURUM
Allá en donde pueble un pueblito bien maduro,
donde prime la enseñanza y no el castigo duro,
y se inste al esfuerzo, al estudio corajudo,
allá en Consuegra se halle nuestro I.E.S. Consaburum.
Para hacer una poesía yo diría a sus alumnos
que aplicasen con esmero respetando reglas y usos
las palabras de la R.A.E., o las nuevas de seguro
que en ciernes aparecen y se añaden en futuro.
Dirigiéndose hacia Urda emplazado el instituto
adyacente tiene pistas de deportes como el tenis,
el pádel, baloncesto, y otros juegos de deportes oportunos,
coronando en el fondo la piscina el conjunto.
En Consuegra este insti enseñando años lleva
una historia de experiencias, de estudiantes, profes, reglas,
y así, aunque su cierre lo supuso la pandemia,
pasado el mal trago retornó su función plena.
Alumnado de este insti que pelea como fiera
en según pasa de grado por la nota más que buena,
que persista y compita en un mundo sin barreras,
pero puesto siempre a prueba cuando menos se lo espera.
Chavales y chavalas, que estos tiempos, que estas guerras,
no decaigan vuestras dichas, buscando salidas plenas,
no cayendo en malos rollos que envenenen vuestras venas,
y que resolváis problemas con cabeza y sin penas.
Y así poquito a poco he compuesto este poema
al lugar donde en Consuegra se ejerce la docencia,
la de los futuros miembros que darán conciencia plena
con sus roles laborales de la sociedad que venga.