Queridos Papá Noel, y queridos Reyes Magos, cada uno componentes paladines mágicos de la Navidad.
Queridos, pues, vuestras excelencias navideñas. Para este año 2026 que se nos viene encima, reclamaros vuestra atención particular, dadas las agravantes situaciones que lo van a reclamar.
Un océano de marismas desfavorables sacude el planeta Tierra, la mayoría provocada por la propia Humanidad.
En esta ocasión aprovechar la oportunidad para pediros una súplica y ruego unánimes, ante la que se nos presenta de cara a futuras generaciones.
En terrenos, generalmente, como al cambio climático se refiere en este siglo XXI; de él se derivan las emisiones de gases contaminantes, directos causantes del calentamiento global, que ponen en peligro a millones de lugares con la subida del nivel del mar paulatinamente. O, a la reaparición de nuevos enfrentamientos bélicos entre grandes potencias, y, a menor escala, al roce entre las ideologías extremas. También, a otros casos no menos importantes, que versan sobre temas políticos, religiosos, morales, sociales. Estos temas, de índoles diferentes, remueven a las masas, bastantes veces exacerbándolas.
Retomando el tema del año 2026 que viene, por mi parte y por la de muchos, un deseo de disminución de la violencia, tanto física como mental, como verbal, como nacional, como mundial, como doméstica, sea cual sea su ámbito, se nos hace inexcusable.
Un aumento del raciocinio del ente humano ante las complejas situaciones que le va a plantear su propio progreso, tanto tecnológico, como social, como de cualquiera otra índole que se pudiera plantear. Nos va a hacer falta capacidad de asimilar, para, en muy poco tiempo, ir acaparando las dispares ramas de investigación que se produzcan.
Ir esto aparejado de una adecuada compresión, que el fenómeno no suponga una disrupción brutal para el ente humano.
Que se priorice, este año 2026, en la prevención de la aparición de temerosas epidemias, plagas. Que la Salud, cómo no, ocupe su lugar correspondiente.
Para terminar, a vuestras excelencias navideñas, pediros, en particular, la continuación del esfuerzo por la visibilidad a nivel social de la enfermedad mental como algo adaptativo, recuperable, posible. Que el estigma y el autoestigma dejen de serlo para aunar a una sociedad más conjunta y valedera.
Un buen viaje a Vuestras Majestades y a Santa Claus en este su onírico trayecto.
FELICES FIESTAS. BUENA ENTRADA DE AÑO 2026.
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