Es la una de la noche de un incipiente día muy especial. Es el primer día del año 2026. O, lo que es lo mismo, una hora lleva ya registrado el calendario anual en ciernes.
La noche se torna difusa, contrariada. Habrá lugar durante la misma a multitud de celebraciones generacionales que no rocen la tercera edad, que trasnochen profusa y concupiscentemente, que beban de la gloria de dejar atrás un año de duras pruebas emocionales, físicas, psíquicas, para, desde esa perspectiva, avanzar una casilla más en la partida de la vida, hacia un año nuevo.
Aunque, ciertamente, esto de dividir en temporalidades la esencia de la realidad, del vivir, se me antoja más una convención social, un consenso, un acuerdo tácito, o, tal vez, mejor dicho, una forma o manera de organizar a la Humanidad respecto al tiempo: el paso de cada año. Duración: 365 días si no es bisiesto. 366 si sí lo es.
Para seguir poniendo a prueba a la tan noqueada sociedad española, la Dirección General de Tráfico (DGT) nos recordaba desde hace meses la obligatoriedad de disponer de una baliza o señal luminosa a partir del inicio del año 2026 en cada vehículo que se fuere a conducir. A últimos del año 2025, el galimatías que hay en torno a este asunto respecto a los modelos y sus respectivas homologaciones continuaba dando qué hablar, incidiendo en que pudiesen con el tiempo aparecer nuevos modelos que, como el V-16, contasen con problemas que pudiesen ser administrativos, como ha sido el de este caso, o técnicos o de otra índole, impidiéndoseles su uso legal.
Un año nuevo que, en mi opinión personal, es mejor acogerlo desde el principio con candor y buen ánimo. Con buenos propósitos. Aunque nos parezca una ilusión o conveniencia social. Porque desde ese prisma, con toda seguridad, nos será más fácil cambiar hábitos y rutinas, amoldarnos a nuevas circunstancias, cicatrizar heridas anímicas.
Un año nuevo en el que el politiqueo rugirá con una fuerza inaudita, ya que los comicios que vienen a presentarse en el mismo lo harán merecedor.
A los pacientes ciudadanos de a pie nos tocará aguantar una profusa amalgama de propaganda electoral, quebrándonos la cabeza fútilmente en la búsqueda del candidato idóneo: pero, quién es él o ella.
Si, por agraciada fortuna, nos encontramos en una situación ventajosa en la que nuestros votos deban ir encaminados a una determinada opción política, entonces, al menos, nuestro sentido utilitarista primará por encima de todo, y no sentiremos que estamos perdiendo el tiempo en un océano seco de propósitos infundados de políticos de turno.
Un año nuevo al que como al anterior transcurrido habrá que ir agradeciendo el contar con salud y buenas vibraciones, cosas que valen su peso en oro dados los tiempos que nos tocan vivir actualmente.
Un año nuevo en el que pediremos más paz, más justicia, menos desigualdad, más igualdad de oportunidades. Que cesen todos esos conflictos armados que asuelan y amenazan a nuestra Civilización.
Un año nuevo de eventos mundiales. De deportes, de ciencias, de novedades científicas, de progreso tecnológico, de avance en medicina.
Un año nuevo menos contaminante, al que aspiraremos a que Estados Unidos y China, por fin, cumplan sus obligaciones medioambientales y se adhieran al resto de países reunidos en el Grupo participante para ralentizar el cambio climático.
Un año nuevo en el que soñaremos una Gaza sin guerra, sin odio, sin muerte. De la misma manera, un Trump y un Putin sin aires de grandeza y aspiraciones de poder y territoriales sin parangón.
Un año nuevo del que, individualmente, podamos sentirnos orgullosos. Del que, colectivamente, podamos sentirnos unidos, íntegros, finalizadores de nuestros proyectos.
Un año nuevo 2026 que os deseo con gran entusiasmo y ganas de vivir.
Felicidades a todos vosotros, lectores y seguidores de mi blog.
MUY FELIZ AÑO 2026
Querido Poeta, te deseo todo lo mejor para este 2026, FELIZ AÑO NUEVO!!!
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