miércoles, 18 de febrero de 2026

EL BAÑO, LA HABITACIÓN

Decoración de baños integrados en el dormitorio 

Aprovecho el momento que me brinda la ocasión 
de ser fiel al sentimiento y escribir mi emoción.

Optar podía por la ira, el enfado, o el rencor, 
la congoja, parsimonia, o el juicio interior.

Por lo último me decanté entre tanta confusión, 
valorando el momento, no irritando a lo mejor.

La desgana, la desidia, embestían mi interior, 
me tocaba la limpieza del baño y la habitación.

El trajín en la Vivienda se palpaba alrededor, 
mas yo como estatua no asumía ya mi rol.

El segundo era eterno, el tictac del corazón, 
cada instante de consciencia delataba mi dolor.

No salía de mi queja, de mi amarga situación, 
no cambiaba de postura, mantenía la inacción.

Hasta que un clic en mi cabeza me sacó del estupor, 
probé, sobre una mesa, a escribir mi amargor.

Optar podía por la ira, el enfado, el confort, 
mas opté por estrategia que me diese otra opción.

Tras haber hecho el poema de la abulia obcecación, 
realicé mi cometido: limpiar baño y habitación.
 

jueves, 12 de febrero de 2026

QUE JUGAR PODAMOS TODOS

El recreo no es solo fútbol: se diversifican las actividades en los patios 

En mis juicios contrahechos yo deformo el contexto, 
van a menos, eso es cierto, ponderando el intelecto.

La jugada ajedrecística conlleva reglamento, 
ya en la vida otorgada, ya en la del testamento.

En un tris, jugamos varios, en un tras, se pasa el tiempo, 
retener queremos todos los clímax en el centro.

Mas es lo material inasible ya uno muerto, 
mantengamos con el Padre una fe de gran trayecto.

Aprendamos, así en tanto, que vivir es un Derecho, 
más que un juego, o una suerte, o un castigo, o un reto.

Sopesemos la balanza del valor de nuestro ego, 
afinemos con firmeza la beldad de nuestro reflejo.

Liberar de malas sombras, del dudar de un paso ciego, 
desprendiendo, en conjunto, esas luces que tenemos.

Que jugar podamos todos en el patio del recreo, 
sin esos juicios contrahechos, sin esos visos maniqueos.