miércoles, 18 de febrero de 2026

EL BAÑO, LA HABITACIÓN

Decoración de baños integrados en el dormitorio 

Aprovecho el momento que me brinda la ocasión 
de ser fiel al sentimiento y escribir mi emoción.

Optar podía por la ira, el enfado, o el rencor, 
la congoja, parsimonia, o el juicio interior.

Por lo último me decanté entre tanta confusión, 
valorando el momento, no irritando a lo mejor.

La desgana, la desidia, embestían mi interior, 
me tocaba la limpieza del baño y la habitación.

El trajín en la Vivienda se palpaba alrededor, 
mas yo como estatua no asumía ya mi rol.

El segundo era eterno, el tictac del corazón, 
cada instante de consciencia delataba mi dolor.

No salía de mi queja, de mi amarga situación, 
no cambiaba de postura, mantenía la inacción.

Hasta que un clic en mi cabeza me sacó del estupor, 
probé, sobre una mesa, a escribir mi amargor.

Optar podía por la ira, el enfado, el confort, 
mas opté por estrategia que me diese otra opción.

Tras haber hecho el poema de la abulia obcecación, 
realicé mi cometido: limpiar baño y habitación.
 

1 comentario:

  1. Me he sentido identificado, todos lidiamos a diario con nuestras luchas interiores! Gracias poeta!

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