Feria de abril, nostalgia pura,
los jinetes a pie, o en montura,
la Real a tus pies, la plaza de Cuba,
la semana del mes que agua procura.
De Sevilla la Feria, de la Reina sin duda
el otorgue a la misma, Isabel la Segunda,
se proclama en España y al mundo lo anuncia,
farolillos candentes, tauromaquia segura.
Mercadillo en casetas, en historia rotunda
de agrícola feria y ganadera, en suma,
el dieciocho de abril de ha muchas lunas,
de ha casi dos siglos que le dieron fortuna.
Con el paso del tiempo la Feria madura,
la fiesta es el centro, los temas alumbran,
el espacio se amplía, el barrio como nunca,
“Los Remedios” acogen al gentío como lluvia.
La Feria empieza del Alumbrao que postula
a las tiendas casetas que son oportunas;
más allá de sus fines serán privadas o públicas,
se entrará invitado o sin ello, se calcula.
Del Flamenco y los Toros, de otras varias venturas,
de jinetes a pie, o en caballo;
de foráneos turistas que visitan cultura;
de sabores, de platos, de comidas, religión, devoción,
de entusiasmo, de curas;
de ensamblajes de historia de nuestras raíces
más puras.
De la Feria de Abril. De la España que suda.