Cuando fácil asumimos situaciones del entorno,
cuando apenas discrepamos de cuestiones dadas,
se dice que conformes aceptamos nuestros dados,
en el juego cambalache de los modos alcanzados.
Sin embargo, si no hay paz ni concordia en el trato,
si hay recelo, si hay incuria, o fomento de un trato malo,
una u otra parte atribuirá su peor estado
sea en voz, activamente, sea inconforme peleando.
No hay conformes dos personas que se gritan injuriando,
hay más bien la corajina que los lleva a entretanto
airear sus trapos sucios, el llevar o no el canto,
salivar sus malos modos, inquinarse rebelando.
Cuando acuerdos asertivos se consiguen bien hablando
mayores son las opciones de los tonos moderados,
de conformes argumentos, de los menos aireados
truculentos malos modos de los que ya os he hablado.
En la Política actual abochornan los vocablos,
las maneras, los lenguajes declarados o intentados
en un bucle intermitente de prejuicios propinados,
a la hora de los votos, por ganar Poder y Mandos.
Y entretanto más conforme o inconforme el ciudadano
se provee de su existencia contingencias sorteando,
en un bucle maniqueo de dirigentes mentecatos,
en un corro asertivo de futuros inmediatos.
Cuando alce la marea de los rayos disruptivos,
cuando una distopía finiquite a los vivos,
cuando una fantasía erosione lo que digo,
que nos pille amparados más allá de los quejidos.
Y mirar hacia delante no suponga una locura,
y mirar hacia detrás no equivalga a infortunio,
y mirar hacia el presente sea cosa contundente
que no sea equiparable a mal juicio, ni mala mente.
Inconforme o conforme con lo ya preestablecido,
impulsando un aire nuevo si se puede a lo habido,
o dejando la constancia de un cierto entender
que las cosas o se luchan o se dejan como estén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario...