domingo, 24 de mayo de 2026

ÉXTASIS DE DOPAMINA

Dopamina: ¿Qué funciones tiene? - Salud Savia 

No sé qué influjos me determinan a ponerme a escribir, gota a gota, palabra a palabra, airado, embestidor, hastiado, engullidor, con un constipado y con un cuerpo que, extasiado, atisba en el horizonte sus propios límites, y que, así, encapsulando su propio ser, dosifica su tiempo libre a través de la escritura, dándole forma y significado a sus maltrechos pensamientos, dándole, así, una oportunidad de filtrarlos y exponerlos, aun a base de una dosis extra de su propia dopamina natural.

1.    ¿A qué te conduce una enfermedad mental crónica a largo plazo?
2.    ¿Uno puede desintoxicarse de su propio encerramiento moral, físico, psíquico, emocional, mental, o como quiera que quisiéramos llamarlo?
3.    ¿Cómo escabullirse de la zozobra, de la desconfianza hacia los demás, del desánimo reprobatorio?


Estos tres interrogantes pululan por mi cabeza a la hora de escribir estas líneas, y, más allá de acudir a algún medio para encontrar las respuestas, me planteo, yo mismo, contestármelas, dejar constancia de ellas, aunque no sean del todo ciertas tales.

Para ello, cómo no, me ampararé en mis propias vivencias y en lo que llevo observado relativo a tales cuestiones en otras personas o informaciones de las que me haya percatado y recuerde.

1.    ¿A qué te conduce una enfermedad mental crónica a largo plazo?

Seriamente hablando, me figuro que, si la persona tal que la padezca, tú, yo, no se motiva, no me motivo, a ir deshilvanando la madeja de emociones recurrentes, los síntomas recurrentes, y/o no se deja ayudar por los profesionales, en caso de contar con ellos, y/o por algún tipo de medicación prescrita, igualmente si se da el caso, no podría evolucionar adaptándose a su nueva situación, aceptándola.

Peor aún, si renuncia a quererse y aceptarse a sí mismo como individuo, podría recaer, en una espiral indefinida de crisis, y/o también podría retroalimentar su propia patología, dándole un carácter no transitorio que le deteriorara física, psíquica y/o mentalmente.

2.    ¿Uno puede desintoxicarse de su propio encerramiento moral, físico, psíquico, emocional, mental, o como quiera que quisiéramos llamarlo?

Mi planteamiento es que sí puede hacerlo, pero de que no depende al cien por ciento de él. Se complementaría su esfuerzo o fuerza de voluntad con el entorno social en el que se encuentre.

Puede poner mucha energía, pero recibir un mínimo, a la par, de empatía, de reconocimiento, de apoyo, de amistad, de amor, de todo aquello que, en un entorno hostil dado, permitiera la apertura de la persona que se encuentra encerrada en su mundo. No necesariamente tiene que ser el entorno hostil.

3.    ¿Cómo escabullirse de la zozobra, de la desconfianza hacia los demás, del desánimo reprobatorio?

Aquí, aludiría a que no existe una fórmula mágica para evadirse, en ciertas ocasiones, de algunos pensamientos destructivos. Aunque puede, también, que existan ciertas estrategias para atenuar la intensidad o el grado de malestar de tales sentimientos o emociones.

Se puede recurrir a las habilidades sociales, a las que uno mejor maneje, ya sean más básicas o más complejas, respecto a la desconfianza hacia los demás.

Respecto a la zozobra, se puede aprender a ocupar el tiempo, a realizar actividades gratificantes, a leer, a escribir, deportes, ocio saludable, etc.

Y en el desánimo reprobatorio, como bien damos en un programa del CRPSL de mi localidad, comandado por el psicólogo del Centro, Enrique, acudiríamos a valorarnos a nosotros mismos, a nuestro amor propio, en respuesta a esos machaques mentales que, de manera inopinada, pudieran atosigarnos.

De esta manera, aquí concluyo, en este día, 23 de mayo, mis reflexiones pertinentes.
 

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